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Hace unos días entre a un starbucks ubicado en un acomodado centro comercial de Beverly hills en los Angeles california, el lugar general mente es visitado por los vecinos de la zona y turistas de muchos lugares que quieren sentir el mismo sabor a café de todos los starbucks del mundo. Pedí lo de siempre, "one small coffee ", cuando me disponía a pagar la chica que atenida me dijo que era por cortesía de un cliente, yo en un principio me negué a dejarme invitar del "cliente invisible", pues como buen latino soy desconfiado, ella viéndome persistente me explico del sistema del "café pendiente", yo que practique en mis tiempos de estudiante en buenos aires el sistema, con mas razón me negué a dejarme invitar, recalcando que ese café seria mejor para alguien que en realidad lo necesitara, finalmente y después de mucha discusión, ella me contó que en ese lugar por lo general los turistas europeos dejaban un café pago para alguien mas, y que tenia tanto cafés pendientes que le estaban afectando el inventario, por otra parte, al no llegar muchas personas verdaderamente necesitadas en busca de ellos, prefería regalarlos a estudiantes o personas jóvenes "con poco presupuesto" . Sera que fue mi ingles mal pronunciado lo que me hizo merecedor de ese café?, sea lo que sea me tome un café pendiente, y gracias a ese regalo del obrero napolitano que dejo el primer ‘caffè sospeso' hace mas de un siglo, ahora por lo menos dos veces a la semana cuando entro a tomarme un café a alguna cafetería concurrida, dejo un "un café pendiente" siempre con la idea de saber que eso tan insignificante en la vida de unos, hace la difernecia en la vida de otros.
Las revoluciones no se hacen de menudencias, pero nacen de menudencias.
Hacen una gran diferencia en la vida de uno pues ese pequeño gesto solidario nos llena de gozo. Por lo general (al menos me pasa a mí)el dar es el doble de gratificante que el recibir.
ResponderEliminarOjalá esto se siga expandiendo como un virus saludable.