miércoles, 18 de julio de 2012
TALLER DE PLASTICINA-PLASTILINA
El escritor de mi vida!
Hace unos años cuando vivía en Buenos aires, después de una noche de dos copas de vino y una caminata nocturna por Palermo y recoleta, llegue a mi casa y caí muerto en la cama, esa madrugada en a mis sueños entro un hombre con pequeñas alas, me dio una mirada entre sus cristales, se sentó en una pequeña silla y una mesa rustica parecida a las de cafetería de barrio porteño y comenzó a escribir, de repente mi mono ambiente desapareció quedando suspendido en un piso azul y paredes blancas, los único que se sostenía era aquel hombre que no perdía puntada de cada trazo con su pluma, de vez en cuando tomaba un pequeño sorbo de café de un vaso que había traído yo de Colombia y de el cual él se apodero por completo. pude darme cuenta que estaba soñando y trate de despertar pero fue inútil, intente gritar pero cada grito era un viento silencioso que despeinaba al escritor y este aumentaba su ritmo de escritura escribiendo cada vez más rápido, al ver lo inútil que era gritar me detuve y le pregunte qué pasaba, el se detuvo y sin quitar la vista de sus escritos me dijo---no te das cuenta?, estoy escribiendo tu historia, una historia de alegría y amargura, tierras lejanas, canciones en el aire y princesas sin zapatos, por eso cada que notes un pequeño cambio en tus días, ese soy yo cambiando de pagina, pero no te preocupes, seguiré escribiendo tu historia---después fue desapareciendo en fragmentos, fueron despareciendo los elementos y apareciendo mi departamento hasta que solo quedo la taza de café que lentamente levito hasta la cocina. Desperté lentamente sintiendo que cada milímetro de mi cuerpo se turnaba para sentir, hacia un sol radiante, mire la cocina donde estaba la taza de café en el mismo lugar donde aterrizo en mis sueños, me levante directo a hacerme un café, no le di importancia a la taza, hasta cuando la agarre para poner el agua y encontré una pequeña pluma blanca al fondo de la taza. desde ese momento cada que mi vida da un giro inesperado de dichas y desdichas, recuerdo al escritor y de manera casi inmediata puedo escuchar las canciones en el aire, y de cuando en vez escucho el caminar sin zapatos de aquella princesa.
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